- Sacate la campera sino...
El pibe que iba sentado al lado de Magda se puso colorado, sonrió y balbuceó como un bebé- había intentado abrir la ventanilla sin conseguirlo durante el mismo lapso de tiempo en el que ella se comió un alfajor triple. El pobre sudaba y sin embargo seguía aferrado a su campera. Magda abrió bien grandes los ojos cuando lo oyo balbucear, y le sonrió placidamente. El seguia balbucenado, hasta que se calló. Miro por la ventanila, y a los cinco segundos se estaba haciendo el dormido. Yo iba en el asiento de adelante y trataba de esquivarle la mirada a un tipo de traje que me miraba con cara de salame. Estaba muy despeinada, como siempre, y con la piel roja por el sol. Aproveché el pequeño suceso de atrás para mirar a otro lado, la mire a Magda que me sonrió, cerró los ojos y se durmió.
"cuando chavela canta parece que tuviera sed" había escrito alguna de los dos en boleto. Yo había pensado que era raro escuchar a Chavela en un reproductor de mp3, en un colectivo que venía cargado de nenes que se sonrojan cuando una les habla y de tipos trajeados con cara de babosa -aunque nunca le vi la cara a una babosa. Después me dieron ganas de ver una de Almodovar, o de morirme en el desierto de sed, de amor- de sed de amor.
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