i
antes de la proyección
entra en la espectadora—
ahueca el corazón, que consiente
dejarse ocupar, se colma
de esos rostros y migran
lás lágrimas de la pantalla
a los ojos en las butacas.
concomitante se proyecta
la posibilidad de un deseo común
transformar la tierra en espacio
para vivir
por fin.
ii.
M. dice que mapu
además de territorio es espacio vacío
—no vaciado, no desierto—
donde se desenvuelve la vida:
el cuenco, la taza,
los treinta rayos de la rueda.
iii.
el blanco
vuelve a la pantalla
y se deshace un hechizo
la humedad deviene avidez
los ojos pinchan el afiche
con firma
sometido a sorteo.
jóvenes, ñoros, ñoras
tensan la sala como un arco
discuten métodos
y condiciones.
alguien dice:
—al pedo la película.