De vez en cuando aparecen esas trilladas "pequeñas cosas" en lo cotidiano, que es cierto, nos hacen sonreir o sentir un calorcito tibio y reconfortante en el pecho, son cosas que los frivolos jamas podran jactarse de tener. En sus terminos, este es un triunfo de los que en el fondo somos cursilómanos, de los que nos alimentamos de detalles. Porque quien mira los detalles y las partes menos ovbias encuentra micromundos maravillosos que reflejan lo otro, lo grande-
Y si, y nos duele mas, por que no hacemos nada gratuitamente, por que asi lo dicta la moda, por que se supone que esta bien, o por que es cool, o por que simplemente el medio lo impone. No: cada articulacion del dedo que estamos moviendo la sentimos, palpamos el aire y las palabras que salen de nuestra boca son un nacimiento, y asi como nos duelen cosas ínfimas que a otras personas les resbalan, también nos alegramos sobremanera por cosas ínfimas, y esa felicidad instantánea no tiene equivalente alguno en el mundo 'fama', sentimos, sentimos hasta gritar basta...
(Y todo esto lo disparo un mail de Catalina, compañera de no rutinas y de algunas rutas, amiga hace unos años, no muchos, pero constructivos. Y va pasando de mano en mano, de pantalla en pantalla (la big fuckin pantalla)- you know)
Demasiados colores, demasiados brillos
Mareados por lo urgente,
cegados por lo inaplazable,
olvidamos lo esencial.
Las estrellas aparecen
cuando el cielo está del todo oscuro.
Cuando la mente está vacía,
la gran idea se hace clara.
Cuando la intencionalidad desaparece,
los pájaros alzan el vuelo.
Percibe el ritmo de la gran armonía.
Tumbar paredes y romper puertas
no es la cuestión.
El gran arte es entrar sin moverse,
avanzar sin ser percibido.
Como el agua para el agua,
es la percepción del Tao.
Cuando desaparece la discriminación,
la unidad es inquebrantable.
La eternidad parece inalcanzable,
la totalidad inasida.
Por eso cuando el inteligente se explica,
el gato sonríe.
.
3 comentarios:
no me gusta este.es lo ùnico qe puedo decir y tampoco importa.
aguante tres neuróticos
una compañera me decía que todos somos cursis cuando nos enamoramos. nosotras no somos cursis, aclaremos. no sé si alguna vez seré cursi, espero enamorarme al menos.
nuestras salidas consisten en buscar la esencia de las pequeñísimas cosas sin plata, acordate del bolón, de los 80 centavos que me prestaste. somos fieles al concepto de que la plata no hace a la felicidad. en todo caso no sé si nos hace feliz no tener plata y ser felices igual, o estamos en una negación platística. monedal, en todo caso. no llegamos ni al billete de dos.
el papá de mari le regalaba pequeñas cosas todo el tiempo, cosas como un hilo dental, o una manteca de cacao, con el pretexto de que son esas "las pequeñas cosas que hacen la vida mas linda". y es así.
últimamente sólo quiero marcadores, reglas, lápices y ejercicios que me calmen el dolor de espalda. unas pipas a la vuelta de cada viaje. y nada más. a mis papas les resulta barato que yo nos les pida nada cuando van al súper y no les pido nada. será de dormida o de desinteresada, cuando me preguntan "¿cati, querés algo del supermercado?no sé que decirles.
todo esto no fue al caso, pero lo quería contar, no sé.
por más tucubumbumtubmun`s en el subte, te agradece nombrarme,
cati
ese poema es tuyo ?
es un gusto leerte mujer.
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